¿Por qué tenemos estrés? ¿Cómo se vive una vida sin sin el? ¿Qué es el miedo?
Estas no son preguntas que nos hacemos constantemente, y de aquí viene el arte de hacerse «mindful», hacerse consciente de las cosas que nos ocurren y las emociones que nos recorren.
Para empezar a resolver estas preguntas primero hay que tener consciencia de que: Cada pensamiento, conduce a una emoción, y cada emoción genera una reacción. Este es el roadmap, es como funcionamos.
La acción que desencadena este circuito no sólo se refiere una acción directa que tomemos, sino también las acciones que desencadena el cuerpo, sin que nos demos cuenta. El cuerpo, que es el encargado que de mantenernos vivos, es una proceso majestuoso que sabe como biorregularse para sobrevivir, sin embargo es más básico de lo que creemos.
Para el cuerpo la respuesta al estrés de hecho sigue siendo la misma a la que teníamos en la era paleolítica cuando huíamos de los depredadores. Sólo que aún no se ha enterado que han pasado 13,000 años y sigue teniendo la misma reacción a los agentes estresores.
El pequeño detalle radica en que los depredadores actuales ahora son cómo promover tu negocio, facturar, hacer lives y hasta pensar en cómo reinventarte para generar más ventas.
Pero no todo es malo, hay buenas noticias. Es posible traer al cuerpo de vuelta de la era paleolítica, simplemente haciendo un trace back de nuestro circuito de funcionamiento, para reinterpretar como reaccionamos al estimulo.
Afortunadamente, el cerebro no sabe distinguir cuando esta viendo algo realmente con los terminales de los ojos y cuando lo está haciendo a través de la imaginación, él generará una reacción de todas todas.
Así que si rastreáramos el circuito de vuelta al origen, por lo que seria algo así: Por cada acción podemos generar una emoción que cree un pensamiento.

De esta forma cada vez que estés bajo estrés pregúntate: ¿Qué hice o estoy dejando de hacer que me está causando estrés? Trata de rastrear la acción hasta que llegues al pensamiento que generó esa emoción. Luego hazte consciente de la creencia que lo alimenta.
Si es algo pendiente por hacer, toma acción y si te da miedo y lo estás procrastinando, visualízate haciéndolo todos los días hasta que tu sistema nervioso lo acepte, y puedas accionar sin temor.
Si es algo que hiciste y no salió como esperabas o de plano fue una mala decisión, genera el siguiente pensamiento «No hay nada mal conmigo, estoy en un camino de aprendizaje, sólo tengo patrones que desaprender, nuevos comportamientos que personificar y heridas que sanar»
Y luego observa la sensación de libertad y expansión que se crea dentro de ti al sentirte que hagas lo que hagas. Luego repítetelo todos los días hasta que se convierta en una segunda piel. Así es como entrenamos nuestra mente para desidentificarse con las consecuencias del trauma y las emociones negativas que te están previniendo de llevar tu vida y negocios al siguiente nivel
Tu eres la herramienta, tu eres el mantra
Recuerda, el límite es que no hay límites.
Siempre en tu esquina

